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	<title>Economía y Empresa &#187; galbraith</title>
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	<description>Compra tus libros de economía y empresa en internet</description>
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		<title>La crisis económica y los tipos de interés: del por qué no hay que bajarlos.</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Oct 2008 20:57:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Robledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos de economía]]></category>
		<category><![CDATA[crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[galbraith]]></category>
		<category><![CDATA[tipos de interés]]></category>

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		<description><![CDATA[Es cierto que no terminé la carrera de Economía (ya caerá), pero también es cierto que lo que escuchaba en las aulas me hacía cuestionarme muchas cosas, incluso si lograría sacar algo en claro de todo aquél esfuerzo en atención, transporte, y horas. Una de las cosas que recuerdo especialmente es la política anticiclo que]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es cierto que no terminé la carrera de Economía (ya caerá), pero también es cierto que lo que escuchaba en las aulas me hacía cuestionarme muchas cosas, incluso si lograría sacar algo en claro de todo aquél esfuerzo en atención, transporte, y horas. Una de las cosas que recuerdo especialmente es <strong>la política anticiclo que consiste en subir los tipos de interés cuando la economía crece demasiado </strong>(para frenarla y poder controlar la inflación), <strong>y bajarlos cuando el crecimiento se estanca</strong> (lo que suele conllevar aumento de la inflación). Bueno, de hecho también lo estudié en Ciencias Políticas (y está publicado así en todos los manuales que he leído).</p>
<p><span id="more-230"></span>En lo que a recetas económicas se refiere, así está el paisaje, y con la que está cayendo no me extraña que nadie quiera sacar los pies del tiesto, <strong>los responsables del asunto</strong> (véase Reserva Federa y Banco Central Europeo) <strong>han decidido tirar de manual y bajar los tipos de interés del dólar y del euro respectivamente para reactivar la economía</strong>. Todo el mundo aplaude y pide nuevas bajadas; las hojas salmón refrendan la medida y vaticinan nuevas bajadas de tipos, y yo me pregunto <strong>¿Es eso lo correcto?</strong>.<br />
<strong>Lo que aprendí en los años que estuve pululando por la facultad de Economía es que había más dogmatismo y más ideología (y por lo tanto menos ciencia dura) que en la de Políticas, y que al final, como en todo, el único faro con el que guiarse era el sentido común</strong>. Es aquí donde hecho mano de <strong>Galbarith</strong>, uno de los economistas más grandes que ha habido en los últimos años, y que tuvo el detalle de dejarnos por escrito su testamento intelectual cuando ya sabía que iba a dejar de pagar impuestos. Dicho testamento lleva el nombre de <strong>La economía del fraude inocente</strong>.La verdad de nuestro tiempo, sobre el que ya escribí aquí y sobre el que no me cansaré de recomendar (un libro im-pres-cin-di-ble para todos).</p>
<p><strong>Rescato algunas de sus palabras relacionadas con este tema</strong>: &#8220;<em>La favorable pero falsa reputación de la Reserva Federal tiene un fundamento sólido: el poder y el prestigio de los bancos y banqueros y la magia que atribuimos al dinero. Todo ello ofrece respaldo y apoyo a la Reserva Federal y a los bancos que pertenecen al sistema. Si en épocas de recesión el banco central reduce los tipos de interés, se cuenta con que los bancos miembros trasladen esa redución a sus clientes y que esto los estimule a pedir préstamos. Entonces las empresas producirán bienes y servicios, comprarán las plantas y la maquinaria que antes no podían permitirse y ganarán así dinero, y el consumo, animado por los préstamos más baratos, crecerá. De este modo, la economía responderá y la recesión se acabará</em>[...] <strong><em>El problema es que este proceso tan verosímil y agradable sólo existe en el mundo de las creencias económicas y no en la vida real</em><em>Un hecho es, por ejemplo, que las empresas piden préstamos cuando pueden ganar dinero y no porque los tipos de interés sean bajos</em></strong> [...]. <em>Escribo esto en 2003, durante una recesión, y constato que en el pasado reciente la Reserva Federal ha reducido los tipos de interés aproximadamente una docena de veces. Cada una de estas reducciones ha sido aprobada como la respuesta más adecuada y eficaz a la recesión, y como tales se les ha reconocido tanto en los comentarios populares como en los de los expertos</em>&#8221; (Pág. 74-76).</p>
<p>Al final, como comentaba unas líneas más arriba, las cuestiones económicas hay que despojarlas de ideología y afrontarlas con lógica, con el sentido común. Para <strong>Galbraith</strong>, el tema está muy claro: &#8220;<strong><em>La cuestión es que los tipos de interés no son más que un detalle cuando las ventas no van bien: las empresas no piden préstamos para aumentar una producción que no pueden esperar vender</em></strong>&#8221; (Pág. 77).</p>
<p>Creo que no queda mucho más que añadir al respecto. Si quieres saber algo más del libro <a href="http://guiadegerencia.com/la-economia-del-fraude-inocente-galbraith/">hace tiempo que lo resumí aquí mismo</a> para tí.</p>
<p>Un saludo!</p>
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		<title>La economía del fraude inocente, de Galbraith</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Feb 2008 23:14:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Robledo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros de economía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[fraude]]></category>
		<category><![CDATA[galbraith]]></category>
		<category><![CDATA[resumen]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin dudarlo un segundo John Kenneth Galbraith es uno de mis economistas preferidos. Galbraith ha escrito numerosos libros pero hoy voy a resumir brevemente su último libro, el que podríamos denominar como testamento intelectual: La economía del fraude inocente. Si no conoces a Galbraith te aseguro que te sorprenderá leer este artículo (y lo harás]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><img src="http://guiadegerencia.com/wp-content/uploads/2008/02/galbraith1.jpg" alt="galbraith1.jpg" /></p>
<p>Sin dudarlo un segundo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Kenneth_Galbraith" target="_blank"><strong>John Kenneth Galbraith</strong></a> es uno de mis economistas preferidos. <strong>Galbraith</strong> ha escrito numerosos libros pero hoy voy a resumir brevemente su último libro, el que podríamos denominar como testamento intelectual: <em>La economía del fraude inocente</em>.</p>
<p>Si no conoces a Galbraith te aseguro que te sorprenderá leer este artículo (y lo harás hasta el final); si le conoces, entonces ya estás deseando empezar a leerlo. Desde luego recomiendo a todos los que estén interesados en la economía que se acerquen a la figura de este economista ya fallecido, y sobre todo, a sus libros.</p>
<p><span id="more-66"></span><strong>La economía del fraude inocente. </strong></p>
<p><img src="http://guiadegerencia.com/wp-content/uploads/2008/02/johnkennethgalbraithowi.jpg" alt="johnkennethgalbraithowi.jpg" align="left" />Según el autor &#8220;<em>Este ensayo se ocupa de cómo la economía y los grandes sistemas económicos y políticos cultivan su propia versión de la verdad de acuerdo con las presiones pecuniarias y las modas políticas de la época, y de los problemas que plantea el hecho de que esa versión no tenga necesariamente relación con lo que ocurre en realidad</em>&#8220;.</p>
<p>Vamos a destacar los puntos más interesantes sobre este <em>fraude</em>:</p>
<p>En las universidades, en las escuelas de negocio, en los periódicos y las televsiones, se trabaja con el concepto de economía de mercado, basado en la ley de la oferta y la demanda, y la soberanía del consumidor. Sin embargo:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>La innovación y el desarrollo de los productos son funciones fundamentales en la economía y ningún fabricante importante introduce un nuevo producto sin promover su demanda entre los consumidores, así como tampoco renuncia a los esfuerzos por influir y sostener la demanda de un producto ya existene. Aquí entra en escena el mundo de la publicidad y el marketing, de la televisión y la manipulación del consumidor, todo lo cual erosiona la propia soberanía de este último. En el mundo rea, las empresas productoras y las industrias llegan muy lejos en su afán de fijar los precios y crear la demanda [...]</em>&#8220;.</li>
</ul>
<ul>
<li>&#8220;<em>Tanto votantes como compradores pueden ser manipulados, y la gestión de la respuesta pública es formidable y cuenta con una excelente financiación, en especial en la era de la publicidad y las modernas técnicas de promoción de ventas. He aquí un fraude aceptado, incluso en el discurso académico. En cuestiones políticas y electorales, la persuasión de las masas por medio de la televisión y la oratoria tiene un efecto reconocido sobre la elección del votante, y esto explica las ingentes sumas de dinero que se invierten en esos ámbitos</em> [...] <em>El dinero que las empresas destinan a esta actividad es considerado un gasto normal de cualquier negocio, y como tal se le reconoce públicamente</em>&#8220;.</li>
</ul>
<ul>
<li>&#8220;<em>La creencia en una economía de mercado en la que el consumidor es soberano es uno de los mayores fraudes de nuestra época. La verdad es qeu nadie intenta vender nada sin procurar también dirigir y controlar su respuesta</em>&#8220;</li>
</ul>
<p>Otro fraude que me gusta mucho es el del Producto Interior Bruto:</p>
<ul>
<li> &#8220;<em>El progreso económico y, en general, social se miden hoy por el aumento de la producción total de bienes y servicios lo que denominamos Producto Interior Bruto (PIB)</em> [...] <em>Lo que cuenta</em> [en el PIB] <em>no es la educación, la literatura o el arte, sino la producción de automóviles, incluidos los SUV</em> [todoterreno]: <em>he aquí la moderna medida del éxito económico y social</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>Entramos ahora en el concepto de trabajo y aquí también tenemos denuncias muy valientes:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>He aquí la paradoja. La palabra &#8220;trabajo&#8221; abarca igualmene la labor de aquellos para quienes es agotador, aburrido y desagradable, y la de aquellos que no l perciben como obligatorio y  para los que constituye un placer evidente [...] La palabra &#8220;trabajo&#8221; describe algo que es obligatorio para unos y, al mismo tiempo, la fuente de prestigio y remuneración que otros disfrutan o buscan con vehemencia. Resulta evidente que utilizar el mismo término en ambos casos supone ya un fraude</em>. <em>Sin embargo, las cosas no terminan aquí. En la mayoría de los casos -y esto es algo que quiero subrayar- quienes más disfrutan del trabajo son casi siempre los mejor pagados [...] La extensión y profundidad del fraude inherente a la palabra &#8220;trabajo&#8221; resulta, pues, evidente; sin embargo, pocas veces es criticado o corregido en círculos académicos</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>En cuanto a la organización empresarial:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>En el discurso corriente, la burocracia y el logro burocrático son cuestión del gobierno y no existen en el mundo corporativo</em> [...] <em>Ésta es una pequeña manifestación de un fraude que, por lo general, es inocente</em> [...] <em>No obstante, &#8220;burocracia&#8221; es, como he indicado, un término escrupulosamente evitado en la descripción e las grandes corporaciones; la expresión aceptada es &#8220;dirección&#8221;, management</em>&#8220;.</li>
</ul>
<ul>
<li>&#8220;<em>Que nadie lo ponga en duda: en cualquier empresa suficientemente grande, los accionistas, esto es, los propietarios, y sus supuestos representantes, los miembros del consejo de adminsitración, están subordinados por completo a la dirección. Aunqeu se ofrezca la impresión de que es el propietario quien detenta la autoridad, éste no tiene en realidad ningún poder. </em>[...] <em>el poder corporativo reside en la dirección, una burocracia que controla sus tareas y decide su retribuciones</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>Vamos ahora con otra denuncia demoledora referida al sector público y privado:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>En Estados Unidos, al igual que en los demás países económicamente desarrollados, ninguna idea es tan común y tan aceptada como la de los dos sectores del mundo económico y político, el sector privado y el sector público</em> [...] <em>Tras haber conquistado plena autoridad en la gran corporación moderna, era natural que la dirección ejecutiva extendiese sus tentáculos al ámbito político y gubernamental</em> [...] <em>En el momento que escribo esto, los directivos de diferentes corporaciones están en estrecha alianza con el presidente, el vicepresidente y el secretario de Defensa de Estados Unidos. Destacadas figuras del mundo empresarial ocupan, además, altos cargos en distintos sectores del gobierno federal; uno de ellos procede de la quebrada y ladrona Enron y tiene a su cargo el ejército. Así como la defensa y el desarrollo armamentístico son fuerzas decisivas en nuestra política exterior, durante años se ha reconocido que las corporaciones controlan el Tesoro. Y también la política medioambiental</em> [...] <em>Escritores con inteligencia y valor han identificado el poder privado que desde ahce tiempo controla el diseño de armas, el desarrollo de una defensa antimisiles y el presupuesto militar</em> [...] <em>Ésta es la realidad. Tanto en la guerra como en la paz, el sector privado se convierte en el sector público</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>Ahora le toca el turno a las finanzas y a las cuentas de resultados de las empresas:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>El fraude tiene como punto de partida un heho determinante y absolutamente evidente que, no obstante, es casi siempre pasado por alto: el comportamiento futuro de la economía, el paso de los buenos tiempos a la recesión o la depresión y viceversa, es imposible de predecir con exactitud [...] </em><em>la combinación final de lo desconocido no puede conocerse [...] </em><em>No obstante, en el mundo de la economía, y especialmente, en el de las finananzas, la predicción de lo desconocido e incognoscible constitutye una labor muy estimada y, con frecuencia, bien recompensada. Además, puede ser la base de una carrera lucrativa, aunqeu en la mayoría de los casos no lo sea por mucho tiempo</em>&#8220;.</li>
</ul>
<ul>
<li>El remedio universal para los malos resultados corporativos son<em>: &#8220;las reducciones enérgicas de plantilla, el despido de aquellos que menor responsabilidad tienen en los resultados. Cuanto mayor sea el número de trabajadores de los que se desprenda, mejores serán las perspectivas financieras de la empresa. Se trata de una acción cruel, pero decidida. Sin embargo, todo parece indicar que nadie es despedido o echado; en lugar de ello, lo quel el sano reajuste hace es enviar a los ex trabajadores a disfrutar en sus hogares de la vida familiar y el tiempo libre, a completar su formación y mejorar sus aptitudes profesionales</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>En cuanto a la política monetaria:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>las empresas piden préstamos cuando pueden ganar dinero y no porque los tipos de interés sean bajos [...] La cuestión de los tipos de interés no son más que un detalle cuando las ventas no van bien: las empresas no piden préstamos para aumentar una producción que no pueden esperar vender</em>&#8220;</li>
</ul>
<ul>
<li>&#8220;<em>Cuando los tiempos son buenos, unos tipos de interés más altos no disminuyen la inversión. Esto tiene una explicación muy simple: la importancia de los tipos de interés es mínima, lo que cuenta son las mayores perspectivas de beneficios [...] Es ingenuo pensar que la FED pueda controlar el gasto de los consumidores y las emrpesas</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p><strong>Galbraith</strong> también tiene algo que decir sobre el fraude de las guerras y el papel de la industria armamentística en las mismas:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>En las dos guerras mundiales se dio por hecho que, en términos de política exterior, las cuestiones militares eran decisivas</em> [...] <em>En Alemania, los resultados del bombardeo estatégico de las industrias, los transportes y las ciudades, fueron decepcionantes. La guerra no acabó antes gracias a él</em> [...] <em>Al final de la guerra fui uno de los directores de la investigación sobre los efectos de los bombardeos estratégicos estadounidenses, la USBUS</em> [...] <em>Nuestras conclusiones fueron desechadas por el mando aéreo y sus aliados públicos y académicos</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>Por último, un consejo para tiempos de crisis, como los que se avecinan en la actualidad:</p>
<ul>
<li>&#8220;<em>El único remedio fiable para la recesión es una demanda sostenida por parte de los consumidores</em>&#8220;.</li>
</ul>
<p>Este libro, es realmente muy especial para todos los seguidores de <strong>J. K. Galbraith</strong>, entre otras cosas, porque fue escrito desde la experiencia de toda una vida dedicada a la economía, y desde la consciencia de que sería el último libro que escribiría. Una especie de resumen o legado intelectual para las generaciones futuras.</p>
<p>Espero que os haya parecido interesante. Lo suficiente como para leerlo.<a href="http://clk.tradedoubler.com/click?p(70431)a(1516077)g(17376810)url(http://www.fnac.es/dsp/?servlet=extended.HomeExtendedServlet&amp;Code1=1481538683&amp;Code2=166&amp;prodID=498556)" target="_self"> <strong>Puedes adquirirlo pinchando aquí</strong></a> y así ayudarme con los gastos de mantenimiento del blog.</p>
<p>Un saludo!</p>
<p><strong>Foto nº1</strong>: El Presidente <strong>Bill Clinton</strong> entrega la más importante medalla al honor civil de los EEUU (menuda traducción que he hecho) a Galbraith en el año 2000. Foto de: <a href="http://evatt.org.au/news/410.html" target="_blank">http://evatt.org.au</a></p>
<p><strong>Foto nº2</strong>: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Kenneth_Galbraith">Wikipedia </a></p>
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