Lo que nos está diciendo el arroz

Arroz

Rice cortesía de mtyto

 

Todos hemos podido ver las imágenes de televisión en la que ciudadanos norteamericanos se tiran como locos a por sus cuatro sacos de arroz, máximo que Wal Mart había establecido por cliente. La empresa ha dicho que no quería provocar alarma con esa medida, y yo les creo. Lo que querían provocar era una rotación del producto tremendamente provechosa para sus arcas. No nos echemos las manos a la cabeza. Es el way of life estadounidense. La gestión del miedo vale para un roto, una elección presidencial, una empresa, o un descosido.Tampoco podemos negar que algo está pasando con el arroz. En España el precio final ha subido el último año un 10% y se esperan incrementos de hasta el 30%. Por otro lado empresas como SOS ya han dejado claro que el repunte de precios no va a ser puntual, así que habrá que empezar a hacerse a la idea de que habrá que pagar más por el arroz.

Bien. El arroz sube, pagaremos más por él. punto. Pero ¿Por qué sube el arroz? Bueno, hay varias factores pero uno de los más determinantes es que en el mundo se consume todo el arroz producido. Al fin y al cabo, es uno de los productos básicos en la dieta de los países más pobres. Países superpoblados como China o India están empezando a crecer económicamente, al igual que sus clases medias que ya no se conforman con un plato de arroz al día, sino que le han cogido el gusto a la costumbre occidental de disfrutar de tres platos diarios. Así que el consumo de arroz en esos países se está multiplicando, y está empezando a disminuir la oferta de arroz en el mercado internacional.

¿Qué nos está diciendo el arroz? Bien. Nos está diciendo una cosa muy sencilla: “Houston, tenemos un grave problema”. El modelo de actual de consumo en los países desarrollados (25% de la población mundial siendo generosos) está basado en la escasez del mismo del resto de la humanidad. Nosotros podemos gracias a que ellos no pueden. Así de sencillo. Pero no tanto. Ellos están empezando a igualar sus patrones de consumo al nuestro y… ¡sorpresa! No hay agua para todos, ni hay carne suficiente para todos, ni coches para todos, ni gasolina, ni planeta que resista el ritmo de contaminación derivado del consumo y producción para ese consumo de los países ricos.

Vamos, que hay que pararse y reflexionar. Tampoco se trata de reinventar la rueda; simplemente hay que ser más responsables con nuestro modo de consumo y trazar nuevos caminos basados en la sostenibilidad y la solidaridad. Tan sencillo y tan duro como eso. Ahí está nuestra responsabilidad y nuestra libertad.

Un saludo!

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