La crisis económica y los tipos de interés: del por qué no hay que bajarlos.

Es cierto que no terminé la carrera de Economía (ya caerá), pero también es cierto que lo que escuchaba en las aulas me hacía cuestionarme muchas cosas, incluso si lograría sacar algo en claro de todo aquél esfuerzo en atención, transporte, y horas. Una de las cosas que recuerdo especialmente es la política anticiclo que consiste en subir los tipos de interés cuando la economía crece demasiado (para frenarla y poder controlar la inflación), y bajarlos cuando el crecimiento se estanca (lo que suele conllevar aumento de la inflación). Bueno, de hecho también lo estudié en Ciencias Políticas (y está publicado así en todos los manuales que he leído).

En lo que a recetas económicas se refiere, así está el paisaje, y con la que está cayendo no me extraña que nadie quiera sacar los pies del tiesto, los responsables del asunto (véase Reserva Federa y Banco Central Europeo) han decidido tirar de manual y bajar los tipos de interés del dólar y del euro respectivamente para reactivar la economía. Todo el mundo aplaude y pide nuevas bajadas; las hojas salmón refrendan la medida y vaticinan nuevas bajadas de tipos, y yo me pregunto ¿Es eso lo correcto?.

Lo que aprendí en los años que estuve pululando por la facultad de Economía es que había más dogmatismo y más ideología (y por lo tanto menos ciencia dura) que en la de Políticas, y que al final, como en todo, el único faro con el que guiarse era el sentido común. Es aquí donde hecho mano de Galbarith, uno de los economistas más grandes que ha habido en los últimos años, y que tuvo el detalle de dejarnos por escrito su testamento intelectual cuando ya sabía que iba a dejar de pagar impuestos. Dicho testamento lleva el nombre de La economía del fraude inocente.. La verdad de nuestro tiempo, sobre el que ya escribí aquí y sobre el que no me cansaré de recomendar (un libro im-pres-cin-di-ble para todos).

Rescato algunas de sus palabras relacionadas con este tema: “La favorable pero falsa reputación de la Reserva Federal tiene un fundamento sólido: el poder y el prestigio de los bancos y banqueros y la magia que atribuimos al dinero. Todo ello ofrece respaldo y apoyo a la Reserva Federal y a los bancos que pertenecen al sistema. Si en épocas de recesión el banco central reduce los tipos de interés, se cuenta con que los bancos miembros trasladen esa redución a sus clientes y que esto los estimule a pedir préstamos. Entonces las empresas producirán bienes y servicios, comprarán las plantas y la maquinaria que antes no podían permitirse y ganarán así dinero, y el consumo, animado por los préstamos más baratos, crecerá. De este modo, la economía responderá y la recesión se acabará[...] El problema es que este proceso tan verosímil y agradable sólo existe en el mundo de las creencias económicas y no en la vida realUn hecho es, por ejemplo, que las empresas piden préstamos cuando pueden ganar dinero y no porque los tipos de interés sean bajos [...]. Escribo esto en 2003, durante una recesión, y constato que en el pasado reciente la Reserva Federal ha reducido los tipos de interés aproximadamente una docena de veces. Cada una de estas reducciones ha sido aprobada como la respuesta más adecuada y eficaz a la recesión, y como tales se les ha reconocido tanto en los comentarios populares como en los de los expertos” (Pág. 74-76).

Al final, como comentaba unas líneas más arriba, las cuestiones económicas hay que despojarlas de ideología y afrontarlas con lógica, con el sentido común. Para Galbraith, el tema está muy claro: “La cuestión es que los tipos de interés no son más que un detalle cuando las ventas no van bien: las empresas no piden préstamos para aumentar una producción que no pueden esperar vender” (Pág. 77).

Creo que no queda mucho más que añadir al respecto. Si quieres saber algo más del libro hace tiempo que lo resumí aquí mismo para tí.

Un saludo!

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Comentarios

No puedo estar más de acuerdo con Galbraith. Creo que la Economía, como las demás ciencias sociales, pretenden ser más ciencia que sociales y así les va.

En temas como el de los tipos al final el debate es sobre puntos de vista e ideologías más que sobre hechos contrastados y en ese tipo de escenarios prefiero que las decisiones las tome gente con sentido común.

Un post muy interesante (tengo el libro en mi lista desde que leí tu post inicial al respecto).

JM

Opino que las tasas de interés deben de ser fijadas por el propio mercado y por nadie más, el mismo consumo debería establecer el valor del dinero, pues las tendencias siempre están en función de las condiciones económicas de un país o región en particular…Jugar con las tasas siempre acarrea riesgos y consecuencias que a la final terminamos pagando más tarde que temprano.

Yo sí que acabé Economía, y tampoco me quedaron mucho más claras las cosas. Lo más importante era, en cualquier caso, las expectativas. Las bajadas o subidas de tipos de interés, inyección de líquidez en las economías, iban a depender de lo que la gente creyera. Las medidas serán efectivas, si los agentes (véase empresas y demás) tienen confianza en el banco central.

Creo que sí que es importante bajar los tipos de interés para quien quiera invertir lo tenga más fácil ahora. Pero sin desatender, que como dices tú, depende del resto de la Economía.

Interesante artículo. Estudié nociones de economía en el instituto (poco se acercan a todo lo que daréis en la carrera jeje), y siempre ha sido un tema que ha despertado mi interés.
No sabes cómo disfruto leyéndoos y aprendiendo con estas reflexiones que hacéis :)
Un saludo

Segunda parte de mi comentario!

“Antes de Keynes, los economistas consideraban la oferta monetaria una herramienta primordial de la gestión económica. Pero él sostenía que en condiciones de depresión, cuando los tipos de interés son muy bajos, los cambios en la oferta monetaria tienen pocas consecuencias sobre la economía. La lógica era la siguiente: cuando los tipos de interés son del 4% o del 5%, nadie quiere que su dinero quede ocioso. Pero en una situación como la de 1935, cuando el tipo de interés de las letras del Tesoro a tres meses era sólo del 0,14%, hay muy poco incentivo para asumir el riesgo de poner el dinero a trabajar. El banco central podría tratar de estimular la economía acuñando grandes cantidades de moneda adicional; pero si el tipo de interés es ya muy bajo, es probable que el efectivo adicional languidezca en las cámaras acorazadas de los bancos o debajo de los colchones. En consecuencia, Keynes sostenía que la política monetaria, un cambio en la oferta de dinero circulante para gestionar la economía, sería ineficaz. Y por eso, él y sus seguidores creían que hacía falta una política presupuestaria -en especial un aumento del gasto público- para sacar a los países de la Gran Depresión.”

Es un fragmento de un gran artículo de Krugman en el Pais. http://www.elpais.com/articulo/semana/Quien/era/Milton/Friedman/elpepueconeg/20081019elpneglse_7/Tes
Para los que aun piensan que bajar el tipo de interés va a arreglar las cosas. Si hay más dinero, pero la gente o empresas no quieren gastar, no vamos a ir a ninguna parte. No crece la economía, sólo, cuando es más fácil obtener dinero, si no cuando es más fácil vender, y hacer de ese dinero una buena inversión. Si no que le pregunten a Japón que con tipos intereses reales - real, cuando se le descuenta la inflación- negativos; no consiguió que su economía saliera a flote.

Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Todo un lujo. Personalmente creo que los tipos de interés deberían ser una decisión política, ya que nos afecta a todos y para eso delegamos nuestra soberanía en los gobiernos. Nunca he entendido por qué los bancos centrales tienen que ser independientes de los gobiernos como ya dije en:

http://guiadegerencia.com/%C2%BFpor-que-tiene-que-ser-independiente-los-bancos-centrales/

Un placer leeros. Por cierto, os recomiendo a todos la lectura del artículo que enlaza Kike. Es muy interesante.

Un saludo!

mmm… lo de la independencia de los bancos centrales sí que lo veo importante. Más que nada porque hay un conflicto de interés y se genera inflación, está demostrado que los países con bancos centrales más independientes tienen menos inflación.
El problema de que el gobierno controle la base monetaria es que si necesitan dinero generaran más dinero. Lo que acabará inflacionando la economía si no se soporta con un crecimiento económico.
La politica fiscal debe estar destinada a controlar los altibajos del nivel económico, y la monetaria para controlar la inflación.

Es un argumento que no me gusta porque presume que la gestión que puede hacer el Gobierno es peor que la que puede hacer un banco central independiente. Es la misma lógica que el debate gestión pública - gestión privada.

Si el Gobierno lo hace mal hay mecanismos democráticos para corregir la situación. Si lo hace mal una institución independiente… complicado :(

Para no entrar en una dinámica que me delate como dogmático me abstengo a comentar o rebatir sobre este asunto en este artículo (más que nada porque creo haber dejado bien fijada mi posición y lo interesante es que haya más argumentos en contraposición).

Un saludo!

P.d.: Eso sí, te daré la vara con este tema cuando nos tomemos algo por Madrid :)

Pienso que en ciertas cosas no se encuentra la virtud en los extremos. En relación con el artículo de Krugman, me parece muy coherente que se critique el liberalismo salvaje, aunque circunscribiría este artículo a los Estados Unidos, pues nunca ha existido tal liberalismo en Europa.

Me preocupan un poco las citas de Keynes que cada vez se oyen más, no porque no piense que es necesario un nivel razonable de Estado y sobre todo una política fiscal que apoye y complemente a la monetaria, sino porque como siempre, se tiende a pasar de un extremo al otro. Y el extremo de Keynes se demostró erróneo en la medida que era generador de estanflación, con altas tasas de inflación y altas tasas de desempleo y recesión.

Así pues, coincido en que la política monetaria no lo es todo, pero no la denostemos tampoco como inservible. Leeré el libro de Galbarith pues a simple vista, de lo que dice sobre que bajar tipos de interés no incentiva la inversión empresarial, eso lo veo lógico. Pero bajar tipos de interés reduce costes empresariales, desincentiva el ahorro e incentiva el consumo de las familias (en teoría, salvo el caso de Japón que son las personas más ahorradoras del mundo) y eso sí es bueno para la demanda que las empresas necesitan. A ver si Galbarith me saca de mi error :)

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