Cuento Zen: El fantasma

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Zen Garden
cortesía de euart

Nuevo martes nuevo cuento zen en Guía de Gerencia. El cuento de hoy es quizá un poco más oscuro de interpretar o de aplicar a nuestra vida diaria, pero como siempre, entre todos intentaremos mirar el cuento y la sabiduría que esconde desde diversos ángulos. Espero que te guste.

El fantasma

Esta es la historia de un joven que no podía dormir casi nunca puesto que un fantasma espectral le aparecía en sueños y le angustiaba revelándole todos los secretos más íntimos que él albergaba, demostrándole así que lo sabía todo acerca de él.
El joven estaba desesperado, hasta el punto que llegó a detestar el momento de acostarse pese al cansancio acumulado. Había visitado doctores y psicólogos, había confesado su problema a amigos, lo había intentado todo, pero sin resultados: el espectro seguía presentándose cada noche y le recordaba todos los rincones más íntimos y dolorosos.

Ya al borde de un colapso nervioso, decidió pedir auxilio de un célebre maestro zen que practicaba en la misma provincia. Fue a ver al maestro que le recibió amistosamente. Tras haberle explicado el dilema, el joven añadió: ” Ese fantasma lo sabe todo, absolutamente todo acerca de mí, ¡ incluso conoce mis pensamientos ! No puedo sustraerme a su dominio “. El maestro pensó que la solución no estaba fuera del alcance del chico y le sugirió que hiciera un trato con el fantasma. ” Esta noche, antes de acostarte -le dijo- coge un puñado de lentejas al azar y no las sueltes. Luego acuéstate y espera. Cuando el espectro se presente proponle un trato. Dile que si adivina cuántas lentejas tienes en la mano será para siempre tu dueño y que si no lo adivina deberá desaparecer para siempre. Vamos a ver que pasa “.

El chico procedió del modo que le aconsejo el maestro. Poco después de acostarse el fantasma apareció y le dijo: ” Sé que intentas librarte de mí. También sé que te has ido a ver aquel bobo del monje zen para que te ayude a echarme, pero tus esfuerzos no te servirán para nada “.” Bueno -respondió el joven- ya sabía que me habrías descubierto, así como supongo que indudablemente sabrás cuantas lentejas tengo en el puño “. El fantasma desapareció para no volver nunca jamás. Lo que no sabía el chico no lo podía saber su fantasma.

Y si eres uno de los lectores de Guía de Gerencia que te estás enganchando a los cuentos zen y quieres saber más sobre el budismo zen aquí te dejo una entrevista en Ratones coloraos de El Loco de la colina a Dokushô Villalba , maestro zen español. A disfrutarla.

Un saludo!

(Visto en: JLGarcía Galeón y Dokushô Villalba)
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Comentarios

¡Qué cuento tan bonito, Pedro!
A mí me parece que significa que nuestros miedos nacen de nosotros mismos y de las veces que le damos vueltas a la cabeza.

Hola Pilar,

Qué bueno seguir viendo que te pasas por aquí. A mí también me parece un cuento muy bonito y con un gran final (como todos los cuentos zen).

Cuando lo leí pensé que quería transmitir “lo que ignoras no te puede hacer daño”, pero estoy de acuerdo contigo en eso de que los miedos los creamos nosotros, son nuestros fantasmas.

Además, en esto del miedo (mejor dicho del NoMiedo)eres toda una autoridad.

Un saludo!

Estoy con Pilar. Nuestra mal llamada conciencia que nos vuelca nuestros secretos y nuestras penas.
Un abrazo.

Muy bueno el cuento.

Con respecto a la entrevista al monje budista, destaco estas frases y el Haiku final:

“En el camino conocí las causas por las que sufrimos”.

“El misticismo es el olvido de sí; no la exaltación del ego”.

“Estamos dormidos y creemos que estamos despiertos. ¿Cómo vamos a despertar?”.

“Después del canto del búho,
el silencio de la montaña es más profundo aún.
Lo esencial no es lo que hemos dicho,
sino lo que no hemos dicho,
y, sin embargo, ha sucedido y es real”.

Un abrazo para los tres, Pedro, Pilar y Quique.

Felicidades por el cuento, me ha encantado.

Saludos,
JP
http://historias-de-jp.blogspot.com

Hola Concha,

Me alegro que te haya gustado el video. Gracias por pasarte por aquí.

Hola JP,

Perdona el retraso, pero tu comentario se quedó en la bandeja de spam.

Un saludo!

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