Cuento zen: El destino

Dentro de unos días publicaré un resumen de un libro muy interesante que leí hace tiempo sobre el talento. Mientras tanto, he decidido instaurar una nueva costumbre en el blog: el cuento zen.
Todas las semanas postearé un cuento zen para que toda su sabiduría llegue a todos vosotros. Lo divertido sería que os animárais a comentar qué os ha parecido, que conclusiones se pueden sacar del cuento, etc. Lo interesante de los cuentos zen es que se pueden obtener varias lecturas, dependiendo de la persona que lo lea.
Ahí va el primero de lo que espero será una larga serie de cuentos zen:
El destino
Durante una batalla, un general japonés decidió atacar aún cuando su ejército era muy inferior en número. Estaba confiado que ganaría, pero sus hombres estaban llenos de duda. Camino a la batalla, se detuvieron en una capilla. Después de rezar con sus hombres, el general sacó una moneda y dijo:
-”Ahora tiraré esta moneda. Si es cara, ganaremos. Se es cruz, perderemos. El destino se revelará“.
Tiró la moneda en el aire y todos miraron atentos como aterrizaba. Era cara. Los soldados estaban tan contentos y confiados que atacaron vigorosamente al enemigo y consiguieron la victoria.
Después de la batalla, un teniente le dijo el general:
-”Nadie puede cambiar el destino“.
-”Es verdad” contestó el general mientras mostraba la moneda al teniente. Tenía cara en ambos lados.
Un saludo!
(Foto: euart)
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Una gran iniciativa, Pedro. Creo que los cuentos zen son auténtica sabiduría.
Me ha gustado mucho éste: De alguna manera recoge la idea de Sun Tzu, el autor del Arte de la Guerra: “El vencedor antes de la batalla ha ganado”. La predisposición con la que vamos determina en parte el resultado final.
Lo que también me resulta interesante es que a veces necesitemos ayuda divina/destino o lo que sea para sentirnos más seguros. Creo que el mundo de las religiones o el estorismo dan ese soporte. Lástima que ese soporte no sea en uno mismo.