Esta mañana me he levantado con una interesante noticia: Aznar sabe cómo salir de la crisis. Ya era hora que un dirigente político dijera algo sensato después de que hemos tenido que aguantar a Zapatero diciendo cosas como que España estaba en la Champion League de la economía. O aquella declaración todavía mejor en la que afirmaba (no prometía -desde Adolfo Suárez, jamás he visto prometer a ningún político más que el cargo- )que en la segunda legislatura íbamos a llegar al pleno empleo. Todo esto mientras cualquier persona con conocimientos elementales de economía sabía que nuestra economía tenía los pies de barro, siendo una de las más vulnerables si venían mal dadas.

En las crisis no hay gestión posible; cuando hay crisis, lo mismo que cuando hay fuego, de lo que se trata es de salvar los muebles cuando no la vida, e intentar apagarlo o, al menos, intentar que no se extienda. Pero el daño ya está hecho. Ahora el gobierno lo único que puede hacer es proteger a los más indefensos, porque efectivamente, la crisis va por barrios y no a todos les afecta de la misma forma. En este sentido se abren dos frentes.

Evitar el recorte de los derechos sociales.

Le ha faltado tiempo a mucha gente empezar a hablar de despido libre, de nuevas modalidades de contrato, de bajada del impuesto de sociedades… es evidente que ninguna de estas variables pertenecen a la ecuación del problema, pero para muchos es una buena ocasión para reivindicarlas. No va a haber más contrataciones porque sean más baratos los despidos, sino porque haya un aumento de la demanda (esto es de perogrullo). Y lo mismo vale para la bajada del impuesto de sociedades. Se produce y se contrata conforme a lo que se espera vender, y ahora mismo no sólo no hay demanda, sino que además hay deflacción y falta de liquidez.

Estimular la economía vía gasto público.

Es evidente que el gobierno tiene la obligación de intentar amortiguar los efectos de la crisis y contrarrestarla con todos los medios que tenga a su alcance. Si tenemos claro que el problema es que no hay demanda, porque la gente no puede comprar más que lo justo para ir tirando y porque quien si puede está postergando sus decisiones de compra (bien por miedo a un futuro incierto, bien porque espera que sigan bajando los precios), nos encontramos con empresas sobredimensionadas que tienen que recortar producción y personal. Cuanta más gente se queda sin trabajo, hay más gente con miedo, con menos recursos, y con una perspectiva de que seguirán bajando los precios; es decir, hay menos demanda. Y esto, añadido al problema de liquidez, hace que muchas empresas tengan que cerrar, hacer una segunda reestructuración, o recurrir a un ERE. Por tanto, es bastante obvio que si empieza a crecer la demanda y la confianza de los consumidores, las empresas podrán empezar otra vez a contratar más gente para producir más y para prestar más servicios.

El error del gobierno.

El gran error del gobierno, como hemos dicho, ha sido perder un tiempo precioso en la primera legislatura para haber acometido reformas estructurales en la economía. Pero ahora está cometiendo un segundo error: incrementar el gasto público para intentar estimular la economía a través de la oferta. Es decir, inyectando dinero en las empresas a través de subvenciones, líneas de crédito, o inversión en obras públicas. No digo que no haya que hacerlo, pero las medidas que se tomen deben tener efectos inmediatos en la economía, es decir, el foco debe estar en actuar directamente sobre la oferta. Hay que inyectar dinero directamente en el bolsillo de los consumidores de forma proporcional a su necesidad. De esta forma se reactivaría gradualmente el consumo.

Aznar debería conocer la solución.

Estoy convencido de que Aznar sabe como salir de la crisis, o al menos, como arreglar el hecho de que nuestra economía sea más vulneraba a la crisis internacional que el resto de países de la zona euro. Me baso fundamentalmente en el siguiente gráfico:

Como se puede observar, el gráfico de Eurostat es un índice de construcción de viviendas comparado con otros países de nuestro entorno. Básicamente muestra como durante los años que gobernó Aznar (1996-2004) se fomentó lo que después sería conocido como economía del ladrillo.

¿Alguien ha leído la última encuesta de la EPA? Cito textualmente “En variación interanual, la ocupación baja en 692.300 en la Construcción (–25,93%), en 413.300 en la Industria (–12,47%), en 25.900 en la Agricultura (–3,00%) y 180.000 en los Servicios (–1,33%)“. Bueno, creo que a la vista de los datos sobran las palabras.

Quien ha sido parte del problema estoy seguro que tendrá pistas de sobra para dar con la solución de por qué en España se destruye más empleo que en el resto de la Unión Europea.

Me hubiera gustado haber podido leer o escuchar esto en algún medio de comunicación, pero al menos he podido escribirlo para que lo leas tú.

Un saludo!

Gráfico de Eruostat vía Wonkapistas.

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